1.07.2014

CUESTIÓN DE LUJURIA: CAPITULO 1

Doy los últimos toques a mi maquillaje, no deseo que se vea recargado pero sí que mis ojos se noten extremos, me encanta dar ese toque a mis facciones.  Juan se encuentra en el salón, tomándose una copa y esperándome. Detesta esperar pero sabe que esta noche para mí es bastante especial, así que bebe con tranquilidad su copa y espera paciente a que termine
- venga nena, que vamos a llegar tarde y no podemos, eres la anfitriona
Grita y se nota desesperación en su voz, sabe que si no salimos ya tendremos problemas para aparcar. Me apresuro a coger mi bolso y algo para el frio que seguro nos acompañara a la vuelta. Aunque son las últimas semanas del verano, algo de viento fuerte se levanta en las noches. Salgo de la habitación con mis tacones grises de fiesta, bastante altos la verdad pero los domino a la perfección. Se levanta al verme salir de la habitación, se acerca a mí y me besa en la mejilla
-¡wow nena!, estas absolutamente preciosa. Ha valido la espera
-¡calla tonto!, no será para tanto
Digo avergonzada y un poco tímida, no estoy acostumbrada a sus piropos, pero cuando lo hace me desarma completamente, aunque me gusta mucho que los haga. Salimos del apartamento con destino al aparcamiento que queda en la planta cero del edificio. Mientras vamos en el ascensor él se acerca a mí y me besa de nuevo. Esta vez es un beso apasionado, introduciendo hasta el fondo su lengua en mi boca y buscando respuesta con la mía. Yo respondo y acto seguido le abrazo por el cuello, como agarrándome a él para sostenerme. Me derrite cuando me besa de esa manera
- espero que no lleguemos muy tarde… no entiendo cómo puedes tardar tanto en arreglarte –  pone los ojos en blanco en forma de reproche
- he tardado poco, además tranquilo, si llegamos unos minutos tarde está tu hermana allí… aun así, es mi cumpleaños, puedo permitirme el llegar un poco tarde – saco la lengua de manera burlona y él me da un azote en el culo. Me sobresalto, pero me encanta sentir su mano de esa manera, es una caricia llena de excitación.
Llegamos por fin al restaurante donde nos esperan nuestros más cercanos amigos para celebrar conmigo mi 30 cumpleaños, lo cual me impresiona pero deseo celebrarlo por todo lo alto. Voy vestida para deslumbrar, tengo ganas de ser el centro de la atención esta noche, me lo merezco. Siento esa necesidad, es por eso que me compre un vestido bastante atrevido y corto color blanco perla tipo corsé, con la espalda bastante descubierta. Al principio me sentía desnuda con él, pero al ver la reacción que tuvo Juan al verme, ahora me siento totalmente vestida y atrevida con él.
La noche promete, en la cena todos hablan, ríen y se nota que se divierten. Pedimos champagne para celebrar y en el postre, el camarero trae una tarta formada por dos capas de bizcocho de chocolate, entre ellas una capa de mermelada de albaricoque y toda cubierta por chocolate negro en la cual dice “felicidades”, lo acompaña unas cuantas velas de color rosa intenso. Todos comienzan a cantar al unísono el cumpleaños feliz y yo sonrió como una tonta mientras me acerco a soplar cada una de las velas de la tarta. Al final aplauden, unimos las copas en un brindis. Me siento entusiasmada.
Antes de irnos en busca de un buen sitio para bailar y tomar unas copas,  decido ir al lavabo. Le doy un beso a juan y me levanto de mi silla. Noto algunas miradas en el restaurante, me gusta pero a la vez me intimidan. Doy media vuelta y noto que juan también me mira, denoto deseo en su mirada. Le sonrió tímidamente y él me guiña el ojo. Sigo caminando y al entrar por el pasillo que me conduce hacia las escaleras que llevan a los lavabos de señoras, me cruzo frente a frente con un hombre muy atractivo. Es alto, de 1.76 más o menos de estatura, moreno con unas pestañas largas que cubren unos ojos azules llenos de encanto. Me mira fijamente mientras sube las escaleras. Me sonríe e inmediatamente me sonrojo pero no dudo en contestarle con una media sonrisa un poco atontada por tan guapo adonis. Suspiro y sigo mi camino, no sin dejar de dar media vuelta para ver como camina… mamma mía, esa sí que es una buena vista.
Unos minutos después salgo de los lavabos y me dirijo de nuevo hacia mi mesa, teniendo la gran suerte de cruzar de nuevo miradas con ese delicioso hombre que me encontré en los lavabos. Sonríe de nuevo y  esta vez no me sonrojo, devolviéndole mi mejor sonrisa. Llego a la mesa
- pues sí que tienes buena cara después de ir al lavabo, ¿Qué has hecho pequeña pervertida?
Me dice con una cara picara Juan. Me encanta cuando se pone juguetón conmigo y más cuando estamos rodeados de gente, eso me pone muy caliente y con deseos de jugar también
- he demorado lo suficiente, eres un quejica – y de nuevo, saco la lengua de manera burlona
- ten cuidado con esa lengua, te la puedo comer entera – acto seguido me besa, esta vez un beso más casto pero intenso – he visto que sonreías  cuando venias hacia acá, ¿algo divertido que desees contar?
Espera ansioso mi respuesta con una sonrisa, como si ya la supiera pero deseando que sea yo quien se lo diga
- poca cosa, de aquí al lavabo poco me podría divertir…pero sí que ha sucedido algo – le digo mirando hacia el fondo del lugar, donde se encuentra aquel hombre. No dejo de pensar en su mirada y esa sonrisa que puede llegar a  derretir a cualquiera. Juan se estira para ver hacia donde mi vista se posa, dándose cuenta exactamente a quien miro
-ya veo que ha sucedido algo…más que algo – dice sin quitar vista de lo poco que puede ver del hombre con el que he tenido ¿un coqueteo?...no sé, creo que no ha sido un coqueteo ¿ o sí?
- simplemente me ha sonreído. La verdad es que es bastante atractivo
- te ha gustado, ¿verdad?
Noto como me sonrojo de nuevo mientras miro a juan fijamente. Vuelvo la mirada hacia la mesa donde está el hombre atractivo
- sí, me ha gustado – y vuelvo a tener contacto visual con Juan. La verdad es que le gusta que le diga este tipo de cosas. Una vez tuvimos una conversación en la cual me desnudo mis más íntimos deseos, entre ellos los hombres. Suena bastante mal para aquellos que sean unos remilgados, pero es verdad, los hombres son mi deseo más oculto. Me encanta, me apasionan, me excitan y eso lo sabe él. Le gusta que le diga cuando un hombre atrae mi atención de manera sexual, le excita saber lo caliente que soy y como se moja mi sexo imaginándome rodeada de deliciosos hombres que hacen mis más oscuras fantasías realidad
- lo sabía, eres una zorrita muy peligrosa…tendré que castigarte al llegar a casa, estas siendo muy mala
Y allí mismo mi cuerpo se estremece y siente como se quema al pensar en lo prometedora que suenan esas palabras. Cuando Juan juega, juega duro y eso me excita de sobre manera.
Por fin nos levantamos todos de la mesa con camino hacia la puerta de entrada, hemos decidido ya el sitio donde pasaremos lo que queda de noche. Juan y yo vamos al final de todos, me agarra de la mano y camínanos juntos detrás de nuestros acompañantes. Al pasar al lado de la mesa del hombre atractivo, no dudo en darme la vuelta de manera bastante descarada para mirarle por última vez, lo que hace que Juan también se dé la vuelta al tenerme la mano agarrada. Le sonrió al hombre atractivo, pero para mi sorpresa ya no me mira a mí sino que está centrado en algo más. Me doy de nuevo la vuelta hacia delante y veo que Juan también le mira… ¡oh no!
- ¿Juan? – veo como de repente se levanta y se dirige hacia mi novio – ¡Juan!, no me lo puedo creer
Se abrazan apartándome del medio, mientras yo sigo sorprendida al ver que mi hombre atractivo conoce a mi novio, vaya casualidad. No puedo apartar la mirada de los dos, aunque todavía intento entender la escena que tengo frente a mí, no sé porque mi cuerpo está respondiendo de una manera bastante lasciva ante los dos hombres que tengo a mi lado. Mi novio y su amigo…mmmm, no suena nada mal. Mi imaginación comienza a volar. Aparto de mi mente los pensamientos excitantes que tengo para centrarme en la conversación que están teniendo
- pues nada, aquí pasando la noche que estamos de celebración, mi chica esta de cumpleaños. Por cierto les presento, Sergio…Andrea
- mucho gusto – me dice mientras me da suavemente la mano, a lo cual respondo asintiendo. Las palabras no me salen aún, estoy tímida aunque por dentro ardo en deseos al sentir la suavidad de su tacto… ¡oh!, como estoy de excitada con este hombre, pero no sé si será porque es amigo de Juan o simplemente porque es guapísimo
- felicidades entonces – me da dos besos y puedo oler su colonia, fresca y muy varonil, igual que el
– gracias, ¿te apetece tomar una copa con nosotros? – y así de la nada, las palabras salen de mi boca. No puedo creer que me haya atrevido a invitarle, miro a Juan en busca de aprobación, está un poco sorprendido pero con una sonrisa me da su visto bueno
-claro – dice Juan – acompáñanos, tenemos mucho de qué hablar y no te vendría mal tomarte una copa, como en los viejos tiempos
- bueno no sé, estoy aquí con unos compañeros del trabajo, pero creo que podría escaparme un poco más tarde. ¿Dónde van a estar?, podría acercarme y tomarme esa copa – dice dirigiéndose a mí y sonriendo. Me sonrojo pero le respondo con la misma sonrisa, aunque más lasciva que la de él. Espero que no se dé cuenta, aunque sé que Juan sabe muy bien qué tipo de sonrisa le he devuelto a Sergio, me conoce tan bien que sabe cuándo estoy excitada ya que mis ojos se dilatan y brillan aún más que lo normal, sonrió como una tonta y me muerdo instintivamente el labio inferior.

Terminamos de darle las indicaciones del sitio donde estaremos. Juan y él se despiden con un apretón de manos. De nuevo me da dos besos y me toma suavemente por la cintura. Es electricidad pura lo que recorre mi cuerpo al sentir como se acerca a mí, ¿él también lo notara?



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