2.07.2014

CUESTIÓN DE LUJURIA: CAPÍTULO 3

- lo sabía, eres una zorrita muy peligrosa…tendré que castigarte al llegar a casa, estas siendo muy mala
Y allí mismo mi cuerpo se estremece y siente como se quema al pensar en lo prometedora que suenan esas palabras. Cuando Juan juega, juega duro y eso me excita de sobre manera.
Por fin nos levantamos todos de la mesa con camino hacia la puerta de entrada, hemos decidido ya el sitio donde pasaremos lo que queda de noche. Juan y yo vamos al final de todos, me agarra de la mano y camínanos juntos detrás de nuestros acompañantes. Al pasar al lado de la mesa del hombre atractivo, no dudo en darme la vuelta de manera bastante descarada para mirarle por última vez, lo que hace que Juan también se dé la vuelta al tenerme la mano agarrada. Le sonrió al hombre atractivo, pero para mi sorpresa ya no me mira a mí sino que está centrado en algo más. Me doy de nuevo la vuelta hacia delante y veo que Juan también le mira… ¡oh no!
- ¿Juan? – veo como de repente se levanta y se dirige hacia mi novio – ¡Juan!, no me lo puedo creer
Se abrazan apartándome del medio, mientras yo sigo sorprendida al ver que mi hombre atractivo conoce a mi novio, vaya casualidad. No puedo apartar la mirada de los dos, aunque todavía intento entender la escena que tengo frente a mí, no sé porque mi cuerpo está respondiendo de una manera bastante lasciva ante los dos hombres que tengo a mi lado. Mi novio y su amigo…mmmm, no suena nada mal. Mi imaginación comienza a volar. Aparto de mi mente los pensamientos excitantes que tengo para centrarme en la conversación que están teniendo
- pues nada, aquí pasando la noche que estamos de celebración, mi chica esta de cumpleaños. Por cierto les presento, Sergio…Andrea
- mucho gusto – me dice mientras me da suavemente la mano, a lo cual respondo asintiendo. Las palabras no me salen aún, estoy tímida aunque por dentro ardo en deseos al sentir la suavidad de su tacto… ¡oh!, como estoy de excitada con este hombre, pero no sé si será porque es amigo de Juan o simplemente porque es guapísimo
- felicidades entonces – me da dos besos y puedo oler su colonia, fresca y muy varonil, igual que el 
– gracias, ¿te apetece tomar una copa con nosotros? – y así de la nada, las palabras salen de mi boca. No puedo creer que me haya atrevido a invitarle, miro a Juan en busca de aprobación, está un poco sorprendido pero con una sonrisa me da su visto bueno
-claro – dice Juan – acompáñanos, tenemos mucho de qué hablar y no te vendría mal tomarte una copa, como en los viejos tiempos
- bueno no sé, estoy aquí con unos compañeros del trabajo, pero creo que podría escaparme un poco más tarde. ¿Dónde van a estar?, podría acercarme y tomarme esa copa – dice dirigiéndose a mí y sonriendo. Me sonrojo pero le respondo con la misma sonrisa, aunque más lasciva que la de él. Espero que no se dé cuenta, aunque sé que Juan sabe muy bien qué tipo de sonrisa le he devuelto a Sergio, me conoce tan bien que sabe cuándo estoy excitada ya que mis ojos se dilatan y brillan aún más que lo normal, sonrió como una tonta y me muerdo instintivamente el labio inferior.
Terminamos de darle las indicaciones del sitio donde estaremos. Juan y él se despiden con un apretón de manos. De nuevo me da dos besos y me toma suavemente por la cintura. Es electricidad pura lo que recorre mi cuerpo al sentir como se acerca a mí, ¿él también lo notara?
Abandonamos el lugar y nos encontramos con nuestro grupo que nos esperan aun en la parte del frente al restaurante. Tomamos camino hacia el sitio que antes habíamos pensado para las copas, estamos ansiosos por fiesta. Juan me lleva de la cintura y yo hago lo mismo posando mi mano en el bolsillo trasero de su pantalón

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