2.12.2014

CUESTIÓN DE LUJURIA: CAPÍTULO 7

Nos dirigimos a la barra, pido un vodka con naranja y un whisky con red bull para Juan, Sergio en cambio decide beber un gin tonic; con esta sería la cuarta copa para mí y la verdad que ya comienzo a sentir los efectos de ella. No suelo beber tanto ya que el alcohol me inhibe y además me estimula sexualmente
- ufff…creo que la noche la voy a terminar subiéndome por las paredes – rió divertida por mi comentario que al parecer Sergio no logra comprender, pero aun así ríe conmigo – tranquilo, no es que haga locuras…bueno depende a lo que llamemos locura – esta vez sonrió y le indico que me siga de nuevo hacia la pista.
Juan ha dejado de lado a su acompañante rubia, ella ya está al acecho de otro hombre que la mira embobado mientras baila atrevidamente frente a sus ojos. Me acerco a él y le entrego su copa, me da un beso en señal de agradecimiento y me habla al oído
- muy bien hecho nena, me embelesa como juegas con otros hombres, pero esta vez me tienes más que cautivado porque se nota que te entusiasma hacerlo con Sergio – y ahí está de nuevo esa sonrisa maliciosa que me hace imaginar que algo trama con todo esto.  Me maravilla la manera que tiene para ponerme con su imaginación, es delicioso como crea situaciones morbosas para mí y esta vez le he ayudado al coquetear desde el primer momento con Sergio.
La noche ya estaba en su punto más alto, algunos de nuestros amigos ya estaban cansados o debían irse porque al día siguiente tenían planes familiares, así que uno a uno se fue despidiendo mientras las horas pasaban. Eran ya las 4 de la madrugada, solo quedamos Sergio, juan, una compañera y buen amiga mía y yo; tomamos la decisión de irnos a otro lugar a por otra copa, juan sugiere que vamos a Sodoma, un bar de ambiente muy conocido en la ciudad. Al decidir irnos mi amiga nos dijo que ella se iba ya, estaba muy cansada así que lo sentía mucho el no seguir con la fiesta. En el fondo me alegre que decidiera irse, era ya momento de calentar un poco más el ambiente
- bueno señores, los tengo para mí sola – digo inocentemente con una sonrisa que indica que me encanta el estar en medio de ellos dos y como no estarlo si los dos son guapos, muy sexys… mmm, ¿qué más podría pedir?
- si señorita – dice juan – nos tienes para ti, toda la noche…como desees – y le da un codazo a Sergio, sonriéndole para que el fuera parte del juego
- claro, claro…a su servicio – hace un ademan hacia mí y yo le respondo con la misma educación, haciendo los dos el tonto en medio de la calle.
De camino al bar, íbamos los tres riendo y hablando de todo lo que nos diese tema, hasta que en un momento se cruzó el tema sexual
- mmmm…esto de los tríos creo que me puede llegar a gustar – digo mientras voy en medio de los dos, agarrada de sus brazos
- tu es que eres una golosa nena, no te conformas solo con uno – dice juan de manera divertida mientras me planta un beso suave en la mejilla
- vaya, ¿así que eres una golosa?, ten cuidado no vaya a ser que te empalagues con tanto dulce – recalca Sergio mientras se chupa los dedos en señal de ser ellos el dulce
- pufff – resoplo mientras pongo los ojos en blanco – ¿empalagarme yo? , no sabes bien lo que dices. Soy más que golosa, me encanta comer muy bien – y pongo mi cara más seductora haciéndole entender que si juega, juega a mi manera.

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