2.17.2014

CUESTIÓN DE LUJURIA: CAPÍTULO 8

Minutos más tarde llegamos al bar, esta abarrotado aunque nos es fácil entrar ya que juan conoce al portero. Pasamos sin dudarlo y promete mucho el lugar, mucha gente guapa, con ganas de fiesta y de pasarlo bien. En este tipo de sitios es donde puedo sacar sin ningún miedo mi lado puramente sexual, nadie te crítica y cada quien se interese exclusivamente por lo suyo. Nada más entrar comienzo a moverme al ritmo de la música
- cariño, se bueno y tráeme una copa, que tengo ganas de bailar – le digo al oído a juan, le beso apasionadamente mientras Sergio nos mira de reojo intentando no sentirse incómodo y me dirijo hacia la pista, ellos dos se van a la barra e intentan pedir nuestras copas.
La noche aun es larga y el sitio promete mucho. Para mi es uno de los mejores sitios, sobre todo porque hemos tenido unas cuantas experiencias excitantes en el juan y yo. Se me vienen a la cabeza momentos claves como la primera vez que bese a una chica frente a juan o aquella vez que nos follamos contra la cabina del dj, que al estar el sitio cargado de gente nadie nos vio, o al menos eso quiero pensar, el cómo juan me subía un poco la falda haciendo a un lado mis bragas e introduciendo su virilidad totalmente dura y lista para follarme. Para nosotros este era nuestro propio salón de juegos, aquí nos sentíamos como en casa, sin llegar a destapar toda nuestra intimidad.
Continuo bailando, entre tanto una chica a lo lejos me mira fijamente. Es pelirroja, con ojos verdes y una melena envidiable. Su cuerpo es como una guitarra española, sus pechos prominentes y redondos, según se deja ver por su blusa entallada con un escote que quita la respiración. Sin dejar de bailar, no le quito ojo a la pelirroja y veo como coquetea conmigo en la distancia. Los chicos aún siguen en la barra, es tanta la gente que hay en el lugar que no tienen éxito pidiendo las copas, mucho mejor para mí, ya que me da tiempo suficiente para jugar a solas con las chicas del lugar y en exclusiva con aquella pelirroja que me está incitando aún más.  Por fin la chica en cuestión da el primer paso y decide acercarse a la pista, donde estoy aún bailando. Comienza a bailar frente a mí, se mueve de manera bastante sensual y ligera, le encanta provocar y a mí me encanta ser provocada. Es agradablemente guapa y entre más cerca la tengo, más segura estoy de ello
- buena música, ¿verdad? – me dice con una voz suave cerca de mi oído. Asiento levemente y continúo bailando, esta vez más cerca de ella, declarando claramente mis intenciones con ella
- bailas muy bien, pareces una profesional – digo sonriendo, intentando que se sienta halagada por mí y al parecer lo consigo, porque sonríe coquetamente y se toca el cabello, haciéndole a un lado dejando al descubierto su cuello blanco y sugerente. Me gusta mucho como coquetea conmigo y lo mejor de todo es que me está excitando más aun de lo que ya estaba.
Los chicos por fin se acercan con mi copa, veo como juan tiene una sonrisilla de medio lado, sabe muy bien que aquí me siento como pez en el agua y al verme con la pelirroja se imagina lo que está sucediendo. Sergio mira a la chica y me mira a mí, al parecer le gusta lo que ve, pero no se imagina lo que puede pasar si continua viéndonos a las dos

2 comentarios:

  1. ¡Hola! Mi nombre es Lourdes. He llegado a tu blog por El club d elas escritoras. Muy bello sitio. Un beso grande y felicitaciones.

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    1. Gracias Lourdes por tu comentario. Apenas comienza, pero tiene toda mi pasión en el. Espero te gusten mis historias. Besos para ti ;)

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