3.09.2014

CUESTIÓN DE LUJURIA: CAPÍTULO 12

- ¡sí, si!…follame más…mmm – le digo sin parar de correrme. Sergio se toca ahora la polla con fuerza, disfruta de mis gemidos y mis palabras que indican mi dulce agonía. Siento como de nuevo juan ralentiza sus embestidas y como con su mano derecha toca mi clítoris. Consigo calmarme y me atrevo de nuevo a saborear a Sergio, que tiene ya su polla más dura, tanto que siento como tiembla en mi boca – tranquilo, ya llegara su momento – le digo y de nuevo comienzo a juguetear con él.
Juan no para de follarme, esta vez suave, lento, pero sin dejar que mi cuerpo se tranquilice, cuando de repente siento que otro orgasmo invade mi cuerpo y me dejo llevar por el suave y complaciente momento. Grito de nuevo y esta vez Sergio es más hábil y ahoga mis gemidos con su polla, introduciéndola más adentro. Siento como me ahoga e intento respirar, pero esa falta de aire ayuda a que mi orgasmo sea más intenso, que lo sienta más en las paredes de mi vagina y aprisione aun con más fuerza la polla de juan.
Termino de correrme y juan sale suavemente de mi
- ven aquí nena – y me ayuda a levantarme. Sergio aprovecha el momento y se despoja de las últimas prendas que le viste su escultural cuerpo. Es delicioso el verle por fin totalmente desnudo – ahora ponle el condón y siéntate en su polla, quiero ver como cabalgas en el – me indica juan. Definitivamente es el quien lleva el mando en la relación. Asiento enseguida y hago lo que me dice. Sergio sin decir palabra, se deja poner por mí el condón y se prepara para recibirme. Me siento de nuevo ahorcajada encima de él y acerco lentamente mi sexo a su polla. Siento
como el calor entre los dos se hace más patente. Termino de introducir en mí su erección. Gimo de placer al sentirla tan dentro de mí. Sergio me toma por el culo, clavándola aún más. Se saborea al sentirme tan mojada, tanto que comienzo a mojar su entrepierna e inmediatamente comienza a moverse debajo de mi
- déjame a mí, quiero follarte – le digo mientras tomo el mando. Juan se hace a mi derecha, me toma la cara entre sus manos y me besa
- ahora me toca a mí sentir esos labios. Vamos nena, muévete para mí – y apresuradamente acerca su polla a mi boca, mientras yo comienzo a moverme en círculos encima de la polla de Sergio. El no deja de agarrarme por el culo con fuerza, sintiendo mis movimientos en sus manos, en su polla. Resopla como un loco lleno de vicio e intenta de nuevo saborear mis pechos. Sigo chupando la polla de juan que tiene todo mi sabor. Me encanta tenerla en mi boca y se lo demuestro, tragándola entera. El gime de placer y me folla la boca
- eso…eso, chupa así, con vicio como tú solo sabes hacerlo – dice follandome con más fuerza aun la boca.
Estoy totalmente perdida entre estos dos hombres, disfruto de ellos de tal manera que no quiero que termine, quiero que me follen hasta decir basta.
Llevamos un par de horas follando como locos, el salón fue el preámbulo de lo que nos esperaba en la habitación. Yo sintiéndome deseada por dos hombres, hasta tal punto de que mi cuerpo no paraba de enviarme eléctricos momentos llamados intensos orgasmos que me dejaban sin respiración. Primero juan que con su manera indescriptible de follarme, hace que pierda la noción del tiempo y el control de mi cuerpo, haciendo que un mar de orgasmos se levanten con la fuerza de un maremoto dejándome sin fuerzas. Por otro lado Sergio, el inocente y viril hombre desconocido que esta noche hace que mi cuerpo reciba sus caricias, besos y embestidas con total sorpresa y satisfacción.
No paro de follarles, mis piernas están a punto de desfallecer, pero mi cuerpo sigue pidiendo más y más. Asalto tras asalto, mis hombres sudan llenándome los poros a gotas, dejando que mi piel absorba toda la lujuria que me entregan. Mi vagina se tensa cada vez que siente que una de sus pollas la folla, abrigándolas muy dentro con su calor y su humedad. Mis pechos totalmente erguidos, no dejan de pedir que sus bocas les saboreen. Mi boca ansiosa a más, pide que la llenen con toda la dureza de sus miembros. Esta noche es de sexo, animal, sudoroso, instintivo…solo sexo.
Aun sin correrse ningún de los dos, lo cual agradece mi cuerpo después de tener una veintena de orgasmos, se acomodan a mi lado mientras yo, jadeante y agotada, me acuesto en mitad de ellos dos
- ¿Qué horas son?, creo que llevamos ya un par de horas aquí, he escuchado en algún momento pájaros cantar y todo…bufff, ya no se ni en qué día estoy – digo con una sonrisa placida y enorme
- bueno según veo… - dice Sergio señalando su reloj – son más de las 7 de la mañana
- ha amanecido hace ya un largo rato nena, pero creo que aún no hemos terminado, falta la estocada final – dice juan con la mano en su polla, ya totalmente empalmada y lista para que acabe con ella
- no te cansas,  ¿verdad cariño? – le digo con una mirada lasciva, decidida a subirme encima de el – y noto que tú también tienes un buen ritmo Sergio, gratamente sorprendida estoy, no me lo esperaba – y sin darle tiempo a responder, disfrutando de su erección ante mis palabras, me pongo encima de juan y sin pensarlo meto ansiosamente su polla en mi sexo. De nuevo, con suavidad, comienzo a cabalgar como una posesa e indico a Sergio que se acerque a mí. Él se levanta encima de la cama y queda su polla a la altura de mi boca
- vamos a ver chicos que tienen para mí – les indico a los dos con una sonrisa muy picara. Miro fijamente a juan y se con certeza que está listo para que me mueva con locura. Me centro de nuevo en Sergio – deseosa estoy de saborearte – y así, sin más, meto su polla en mi boca y como mi cuerpo me lo permita, comienzo a moverme con la polla de juan dentro de mí. Estoy totalmente caliente, poseída y entregada a la locura. Deseo sentir como los dos me llenan con su dulce néctar. Juan se apresura a agarrarme por el culo, abriéndole sutilmente para que su polla sea cubierta en totalidad con mi sexo que comienza de nuevo a llenársela con sus jugos. Mi boca hace lo mismo con la polla de Sergio, la envuelvo toda, sin dejar nada fuera, me ahogo con ella y succiono como un cachorro hambriento
- nena, estoy a punto ya…vamos, muévete más rápido – dice juan, así que comienzo a saltar más fuerte, más rápido y sin dejar de tener la boca libre, siento como se acerca mi momento. El orgasmo lo siento que viene como una oleada de calor desde lo más dentro de mi cuerpo. Mis pezones se tensan y los músculos de mi vagina se comprimen de tal manera, que la polla de juan queda como prisionera, sintiendo las palpitaciones de mi corrida. Juan gime y al mismo tiempo Sergio, los dos están deseosos de entregarme su corrida. Primero llego yo
- ¡ahhh! – digo mientras siento como el orgasmo invade cada uno de los nervios de mi cuerpo. Hundo mi boca de nuevo en la polla de Sergio, ahogando nuevamente mis gemidos, sin parar de correrme. Acto seguido siento como juan me llena entera con su corrida, como su leche sale desbordada en todo mi interior y con un sonido seco se desahoga en mi

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