4.04.2014

CUESTIÓN DE LUJURIA: CAPÍTULO FINAL

- mmm nena, siempre haces que me sienta en las nubes – dice con la respiración entrecortada, sin sacar su miembro de mí y sin parar yo de moverme – ahora es el momento que con esa dulce boca y esos labios mortales, hagas que Sergio disfrute como un poseso – y sin pensarlo, chupo aún más hambrienta, sintiendo como la polla de Sergio se infla y palpita contra mi lengua. Lo siento, percibo como llega y por fin está allí, su corrida dentro de mi boca, llenándome de igual manera que segundos antes Juan lo hacía. De nuevo siento la oleada de calor que invade mi cuerpo, de nuevo llega el tan deseado orgasmo

-¡ohh! – grito de nuevo, esta vez arqueando mi espalda y dejando libre la polla de Sergio
- madre mía nena, como te entregas al placer. Venga, termina en mi, como a mí me gusta – señala Juan, que aun con la polla empalmada dentro de mí, se mueve para que mi corrida sea más intensa.

Abro los ojos lentamente y noto la cama vacía. Me levanto desorientada y desnuda, tapada solo con las sabanas. Por la ventana entra los rayos de sol de la tarde. Me he quedado totalmente dormida, siento como mi cuerpo se queja con cada movimiento que doy, es como si hubiese corrido una maratón, pero mi deseo explora una deliciosa sensación de satisfacción

- vaya, pensé que no te despertarías – dice juan envuelto en la toalla, con el pelo y el torso mojado – venga, levanta dormilona, que tenemos comida en casa de mi hermana
- ¿Cuánto he dormido? ¿Y Sergio? – digo aun desorientada, sin saber que ha pasado
- has dormido más que suficiente y tu “amiguito” ha tenido que irse, él también tenía comida familiar. Te dio un beso, pero tú no te diste cuenta. Caíste profunda después de tu ultimo y largo orgasmo – ríe juan acercándose a mí para besarme tiernamente – bueno venga, que otra vez vamos a llegar tarde.

Dos meses después era el cumpleaños de Juan y decidimos salir a celebrarlo. La noche transcurría divertida y encantadora. Aun el frio no se sentía con fuerza, eso daba pie a que la gente disfrutara aun de las terrazas y los paseos a la luz de la luna. Mientras decidíamos hacia donde ir después de la cena, alguien dijo que podíamos ir a un nuevo bar que le habían recomendado, cerca de Sodoma. No puede controlar la risita picara que salía de mí, recordando la última vez que estuvimos en ese lugar. Juan me miro fugazmente
- ni lo piense señorita, suficiente tuvo con la última vez, ¿o desea repetir? – me dice mientras me acerca hacia el para besarme
- no sé, la noche promete – y le guiño el ojo. No volvimos a hablar con Sergio, la verdad es que él y juan solo tenían en común el trabajo y para esas fechas, pocas veces habían coincidido, por no decir que ninguna. Vaya nochecita aquella
- la noche siempre promete nena, lastima no tener a tu “amiguito” en la mira – sonríe y me toma de la mano, decididos a caminar hacia el bar.

Mientras caminábamos, me fijaba en la gente que estaban tomando, cenando, hablando. Era delicioso disfrutar de las vistas, hombres y mujeres totalmente guapos y bien vestidos. De repente entre la muchedumbre diviso a un hombre que se me hace familiar. Rápidamente me pongo mis gafas y para mi sorpresa ahí está, Sergio, riendo a carcajadas con una rubia sentada en sus piernas en compañía de más gente. No dejo de observarle mientras continuamos caminando. Por fin su mirada se encuentra con la mía y se queda boquiabierto. No nos detenemos lo cual hace que me aleje más de él. Como puede esquivar a su acompañante y me sigue con la mirada. Sutilmente me guiña el ojo y hace con los dedos un ademan enviándome un beso. Asiento con la cabeza y hago lo mismo. Cruzamos la calle y no volvemos a verle

- entonces, ¿la noche se presenta aventurera nena? – dice juan sacándome de mis pensamientos lujuriosos con Sergio de protagonista
- siempre cariño, pero esta vez, quiero otra leona – y me abalanzo a besarle, haciéndole partícipe de mis intenciones. Sonríe y me abraza hacia él. Dos locos del sexo, disfrutando de nuestra pasión, eso es lo que él y yo somos.
Nunca se sabe lo que el destino nos tiene preparado, las personas que se pueden cruzar en nuestro camino, los deseos que afloraran de nuestros cuerpos. Mañana será otro día, vamos hoy a disfrutar de la noche… no se todo puede pasar…

¿Sientes la lujuria?...






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