4.24.2014

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 2

- vaya, esto esta delicioso, gracias cariño – le digo después de dar un bocado a la cena. Tenemos un poco de vino también, algo que se agradece, así que doy un buen sorbo y continúo cenando
- mañana debo pasarme por el trabajo, ¿vendrás? –
- no lo sé, tengo trabajo acumulado, así que si puedo adelantar algo en la mañana, puede que vaya contigo. ¿Por qué debes ir? – lo miro extrañada, el suele ir cada tanto pero casi siempre deja todo en manos de su relaciones públicas, en lo que a las fiestas y movimientos en la discotecas se refiere
-  tengo que atar ciertas cosas para la fiesta que creamos para los sábados, si resulta bien la de mañana, la haremos cada mes, nos vendría bien la promoción para la nueva discoteca – dice mientras toma un poco de vino de mi copa
- pues genial, y deberías pensar lo que te he dicho mil veces, que vendría bien al público femenino ver chicos también bailando – le digo de manera picara
- me lo pensare nena, te lo prometo. De todas maneras mañana también tengo que hacer un nuevo casting de gogo’s, una de las chicas se ira así que aprovechare y hare un casting de chicos también, ¿contenta? – me acerco a él y le beso, algo que lo anima, respondiéndome más ávidamente
- quieto, quieto, que te conozco cariño – rio juguetona ante su intento. Aún nos queda noche y sé que jugaremos hasta que el cuerpo reviente.
Desde que estamos juntos debo reconocer que tenemos una vida sexual bastante activa y diferente a la que hemos tenido con diferentes parejas en nuestro pasado. Las noches como esta nos olvidamos de problemas, trabajo, familia y todo lo que pasa a nuestro alrededor, simplemente nos dedicamos el uno al otro, nos compenetramos tan bien que somos unos, algo bastante difícil de encontrar y sobre todo de mantener.
Nos disponemos a limpiar todo antes de irnos a la cama, le digo que él se duche mientras yo termino. Me sirvo otra copa de vino, he de decir que esta ya sería mi tercera copa más las que ya me había tomado en compañía de María, así que tengo la chispa que suele sacar de mi ese lado más pervertido y juguetón que a él tanto le gusta.
Ya en la cama, desnuda, con la ventana abierta para que refresque un poco la habitación, le espero tranquila mientras doy un paseo por los canales de la televisión. Me detengo en un programa sobre viajes y suspiro pensando en las ganas que tengo de irme a las islas griegas, en ese mismo instante entra a la habitación. Nos encanta dormir frescos en todo sentido de la palabra, así que él hace lo mismo que yo, se mete a la cama desnudo
- qué envidia me dan esas personas, viajando por todo el mundo sin pensar en nada más que viajar y viajar – digo con tristeza, intentando que se dé cuenta de mis ganas locas por irme junto con él de viaje
- pues sinceramente a mí no me dan ninguna envidia… – me dice tranquilamente mientras se coloca a mi lado en la cama, algo que me hace enojar pero que disimulo rápidamente. Se acerca a la mesa de noche y saca algo del cajón, es un sobre pero no logro distinguir de que - …sobre todo porque pronto nos iremos tú y yo de viaje también.
Me quedo sorprendida mientras él me entrega el sobre con los billetes, pero para más sorpresa al abrirlo me doy cuenta que el destino son las islas griegas, un crucero de 12 días por Atenas, Naxos, Paros y Mikonos, una de las islas que según dicen se vive mucho la liberación sexual, algo que nos atrae aún más.
Aun no me lo creo, por fin iremos a ese viaje que tantas veces hemos tenido que posponer
- ¡wow, cariño!, ¿esto es de verdad?, ¿nos vamos a las islas griegas? – digo aun sin dar crédito a lo que sostengo en mis manos
- por supuesto que si nena, iremos de viaje como tanto deseas desde hace meses –
Me abalanzo sobre el dejando de lado los billetes, sin perderlos de vista por supuesto, besándole agradecida por su regalo. Me hace muy feliz que por fin podamos tener un tiempo para nosotros lejos de la rutina diaria. El me agarra por el culo y me pone encima suya, nuestros sexos se rozan haciendo que me moje instintivamente. Su miembro responde ante mi flujo y su erección lo corrobora. Me caliento sin más, deseando de nuevo sentirle dentro de mí. Aunque estoy ansiosa por comenzar a preparar todo para el viaje y dejarlo todo bien atado, en este momento, en este preciso instante, lo único que me interesa es que el de nuevo me haga suya
- follame de nuevo cariño – le digo al oído, mientras me muevo suavemente encima de su polla sin introducirla en mi sexo que espera impacientemente el sentirlo. Hace caso a mi petición y me penetra suavemente, haciéndome sentir centímetro a centímetro su polla. Empezamos un baile lento con nuestros cuerpos unidos al compás de la música de nuestros gemidos.
Es delicioso sentirle así, tan entregado, dando toda su pasión. Somos seres sexuales salvajes y nos encanta, es nuestra manera de demostrar nuestro profundo amor, rasgándonos la piel y creando una lucha entre la pasión, el morbo, la lujuria, el deseo.
Retozamos como dos locos un par de horas, sin parar de corrernos, de tocarnos, de acariciarnos. Nos fascinan este tipo de noches, cuando nos sentimos totalmente libres y disfrutamos de nuestros cuerpos sin límites.
Descansamos un poco y de nuevo me lanzo por los billetes de nuestro viaje que tantas veces hemos tenido que posponer. Sigo sin creérmelo, es algo que no me esperaba y dudo aun que se cumpla
- ¿de verdad crees que podrás hacer este viaje conmigo? – le digo con incredulidad en mis palabras mientras leo atentamente el itinerario del crucero. El me mira un poco enfadado, pero en el fondo entiende mi miedo y que no crea aun en la sorpresa
- nena, de verdad, no te preocupes que iremos. Ya tengo todo atado para que podamos ir, nada ni nadie nos va a molestar, ni móviles, ni agendas, absolutamente nada –
Me da un beso y se levanta dirigiéndose a la cocina por algo de beber. Le observo irse y le admiro su anatomía por completo. Juan es un hombre de 47 años que aparenta 10 años menos, su amor por el deporte lo ha llevado a cuidarse mucho y eso se nota en su cuerpo  de 1.75 de estatura, fibroso y definido.
Miro el reloj que se encuentra en mi mesa y marca las 2 de la mañana, llevamos dos horas y media follando como locos. Es increíble como el tiempo se pasa volando mientras estamos disfrutando el uno del otro. Me satisface tanto pero siempre quiero más de él, es como el chocolate, no puedes parar después del primer bocado.
El sueño se apodera de mí, entre el cansancio del día a día y el jugar como loca con mi chico, hace que mi cuerpo pida un tiempo muerto. Caigo redonda en la cama, escuchando en el fondo como Juan trastea en la cocina. Me duermo casi al instante.

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