5.31.2014

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 4

La semana se pasa lenta, pero la siento poco, entre tanto trabajo y compras de último minuto. Estoy emocionada porque solo quedan horas para irnos. Tenemos el vuelo a Barcelona a las 7 de la tarde y al día siguiente embarcamos hacia las Islas Griegas. Tengo todo preparado, intento que no se me olvide nada pero si es así ya lo comprare en el viaje, al fin y al cabo lo que más necesito son bikinis y poco más, como dice Juan.
Nos dirigimos al aeropuerto después de salir de trabajar, va por mí a la oficina con mi maleta. Me cambio como puedo en el coche, para ir un poco menos formal, así que me pongo un vestido corto, ligero amarillo primaveral y unas manoletinas rosas, muy inocente pero atrevida a la vez
- vas preciosa, ¿acaso intentas calentarme antes de irnos de viaje? – me dice mientras toca mi pierna desde la rodilla hasta la entrepierna, casi rozando mi sexo que sin sentirlo se humedece al completo
- intento ir cómoda, todo lo contrario a lo que usted imagina, señor mío – digo de manera casi señorial. Nos reímos ante nuestro juego tonto. Faltan pocos kilómetros para llegar, así que termino de desmaquillarme un poco y soltarme el cabello. Le encanta que vaya al natural, dice que me sienta muy bien y sobre todo cuando solo le doy un toque de brillo a mis labios, al ser carnosos y provocativos, con el brillo se intensifican más.
Pasamos todos los protocolos del aeropuerto y por fin estamos en nuestros asientos asignados, esperando impacientes que el vuelo tome su curso
- ¿alguna vez has follado en el baño de un avión? – digo mientras miro por la ventana como preparan todo para el despegue
- pues la verdad es que no, ¿deseas probarlo? – lo dice de manera picara y burlona mientras de nuevo me toca la pierna, incitándome con sus caricias
- para nada – digo riendo – debe ser muy incómodo, prefiero follar en espacios habilitados- y de nuevo rio tontamente con nuestra conversación.
Por fin despegamos y vamos de camino a Barcelona, donde nos quedaremos las horas restantes que tenemos hasta que el crucero zarpe, que será aproximadamente a las 9 de la mañana. El vuelo ha sido rápido y la noche la hemos tenido tranquila, aprovechamos para descansar y recargar energías, porque nos espera un viaje bastante movidito.
El taxi nos deja en el barrio de la Barceloneta y nos dirigimos hacia el puerto ciudadano donde nos espera el majestuoso crucero Neuz, línea conocida en Grecia que viaja con el mejor de los lujos por todo el mar mediterráneo. Juan ha sabido escoger lo mejor de lo mejor para disfrutar de estos 12 días a bordo del Neuz, pocas veces tenemos vacaciones pero esta vez se ha lucido con su regalo.
Nos instalamos rápidamente en nuestro camarote, es perfecto y cómodo, con vistas al mar, se nota el lujo en cada detalle. Después de unos minutos desempacando y empapándonos de la información dada por la tripulación, decidimos dar un paseo por la cubierta e indagar un poco sobre lo que hay a bordo del Neuz. Es sorprendente todo lo que puede haber en él, es como una ciudad flotante, no le hace falta nada. Restaurantes de todo tipo, piscinas de todos los tamaños, espectáculos para todos los gusto, es increíble, me siento como una niña en una tienda de chuches, sin saber por dónde empezar.
Tengo ganas de tomar un poco el sol antes de ir a comer, así se lo comunicó a Juan que decide seguir con el tour. Quedamos en encontrarnos en una hora en la piscina. Tomo camino buscando una tumbona. Contenta por poder por fin ponerme el bikini y relajarme bajo el sol, me acuesto con mis gafas de sol y un libro para entretenerme. Minutos más tarde una mujer treintañera como yo, se acuesta en la tumbona que tengo al lado derecho. Rubia, de 1.70 de estatura, con curvas, a decir verdad bastante atractiva lo cual capta mi atención por unos instantes. Me quedo observándola por un buen rato. Dejo de lado mis pensamientos sobre quien es aquella rubia y continúo con mi libro “La llamada erótica” recomendado por mi secretaria, que a decir verdad es bastante morbosa
- buen libro ¿verdad? – dice la rubia. La miro ladeando un poco la cabeza hacia su lado y asiento con una sonrisa – lo he leído hace poco y me encanto. Es increíble lo que puedes aprender de este tipo de literatura. Ahora leo este – señala la portada de “Cuestión de Lujuria”, una novela erótica que está revolucionando la literatura española
- el titulo se ve interesante –
- lo es, mucho. Si quieres te lo puedo dejar, también me lo he leído ya, solo que intento sacar más información sobre el sexo…ya sabes – dice guiñándome el ojo. Sonrió tontamente, suspiro y continúo con la lectura
- mi nombre es Ana – continua con la conversación – he venido con  mi esposo, un pequeño capricho que hemos decidido darnos, ¿y tú?, ¿has venido sola? – dice con una cierta esperanza en su voz que me perturba
- no, he venido con mi pareja, de vacaciones… ¡ah! y mi nombre es Andrea –
- mucho gusto guapa. ¿En qué camarote están? –
- en el 4B de la segunda base, de viaje turista – le digo un poco extrañada ante su pregunta
- ¡fenomenal!, nosotros estamos en el 8B de la segunda base, somos vecinos – dice sonriente – podremos entonces vernos más a menudo –
- claro… por supuesto – digo con reserva
Seguimos la conversación un buen rato; aunque al principio estaba un poco distante con Ana, a decir verdad es una chica majísima, conversadora y divertida. Ella y su marido, Carlos, llevan ya 10 años casados, fueron novios desde la secundaria y decidieron pasar su vida juntos. Tienen dos niños de 8 y  12 años, ella trabaja como profesora de inglés y él es encargado de una tienda deportiva. Decidieron hacer este viaje para avivar un poco la llama de la pasión que han ido perdiendo a través de los años por el trabajo, la casa, los niños.
Ana es una mujer que le gusta el sexo, pero el miedo de dejar salir sus deseos ocultos hace que se los calle y convierta su sexualidad en algo inexplorable. Por otro lado, Carlos al igual que su mujer le gusta el sexo, es mucho más experimentado que ella pero sus miedos han hecho que él se retraiga y esto ha convertido a su vida marital en monótona, aunque el intenta por todos los medios sacar de Ana su lado más sexual.
Después de un largo rato de conversación, decidimos encontrarnos luego para comer. Ella se levanta y va al encuentro de Carlos que la espera en la entrada de la cubierta, no logro verle así que continúo con mi lectura.
Decido lanzarme de cabeza a la piscina. La verdad es que se agradece el agua fresca, tanto tiempo bajo los rayos del sol han hecho que mi piel se deshidrate. Juan se acerca a mi tumbona esperando que salga del agua. Me recibe con la toalla y me abraza dándome un beso en los labios
- ¿Cómo está el agua? – me pregunta mientras se sienta en la tumbona
- deliciosa, deberías probarla – y juego a mojarle con las gotas de agua que aún me quedan en la piel - ¿tú que tal?, ¿te has divertido en el tour? –
- bueno, tanto como divertirme no, pero sí que he conocido todo lo que pude. Esta noche bajamos al espectáculo de música que darán y nos tomamos unas copas, ¿te apetece? –
Le contesto que si mientras me acurruco a su lado
- por cierto, hemos quedado a comer con una nueva amiga que he hecho hoy. Bueno, con ella y su esposo claro –
- mmm… ¿ya has hecho amigas?, madre mía y eso que tu madre dice que no eres nada sociable – ríe a carcajadas mientras yo le doy un codazo en las costillas
- ¡calla tonto!, sino he sido yo, ha sido ella que me ha dado conversación y al final pues me enganche. Es muy maja, al esposo no le he conocido, pero según ella es también muy majo. No te importa que quedara con ellos, ¿verdad? – digo con cara de niña inocente, intentando convencerle
- para nada gordi, da igual, si estaremos en este crucero más de una semana, lo suyo será hacer amigos. Venga, vamos a cambiarnos que tenemos una cita – dice mientras me da la mano para llevarme a nuestro camarote.
A las 3 nos encontramos con nuestros nuevos amigos en la entrada a los restaurantes. Decidimos probar con un japonés, algo ligero y natural, por aquello de los mareos en el viaje.
Congeniamos rápidamente, así que la comida se nos hace amena y encantadora. Hablamos de nuestras vidas, nuestras familias, aunque nosotros aun somos dos, y de nuestros trabajos. Al saber Ana que trabajo para Aleure,  me comenta que le encanta pero sobre todo los tips sobre sexo que solemos dar, me quedo callada sobre que soy yo la que los escribe pero ella sigue con el tema, interesada en saber quién es el gurú del sexo que da tan buenas recomendaciones a las lectoras. Pienso que Ana está un poco obsesionada con el tema sexual y eso me crea una enorme curiosidad, ya que es un tema que domino a la perfección y obviamente me encanta, no sé, tal vez tendremos más en común de lo que yo me imaginaba.

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